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Mesa de la paz Montessori, nuestra versión

La mesa de la paz Montessori me parece uno de los recursos más imprescindibles que puede aportar esta metodología.

En esencia, se trata de un rincón en el que resolver conflictos de forma constructiva. Nosotros aplicamos en gran parte este recurso tal y como está estipulado, aunque no tenemos una mesa de la paz Montessori al uso.

Creo que tanto la metodología Montessori, como Waldorf, Pickler, Reggio Emilia… No deben aplicarse a rajatabla. Creo que debe pasar por el filtro de quién la dirige y de a quién se dirige. Cada persona es diferente y, por tanto, debe tomar el camino que considera más coherente, no el que imponga la metodología de moda, sólo por el hecho de estar de moda.

Nuestra interpretación de la mesa de la paz Montessori se llama mesa de la tranquilidad. Cuando incluímos este elemento en casa se me hacía muy complicado explicar qué es la paz a niños de tan corta edad (2 y 3 años entonces). A mí me resultaba difícil explicarlo y a ellos entenderlo, así que adoptamos un concepto menos complejo que, además, nos ayuda a trabajar las emociones, algo básico en la etapa en que nos encontramos. Si ellos no entienden el concepto y el funcionamiento es completamente absurdo este recurso. Así nació nuestra mesa de la tranquilidad.

 

¿Dónde está mesa de la tranquilidad?

Parece una tontería pero es vital para que funcione. Debe estar en un rincón tranquilo. Dónde no haya muchos elementos que distraigan del objetivo. Un lugar que invite a relajarse. En nuestro caso ese lugar es un rincón del dormitorio. El dormitorio es el lugar para dormir, para jugar tenemos una habitación a parte, así que no hay elementos que puedan distraer. Además está asociado al descanso, es luminoso y no tiene colores estridentes. Para nosotros el sitio perfecto.

 

¿Qué hay en nuestra mesa?

  • Para empezar, dos sillas. Es un lugar para resolver conflictos de forma constructiva, tanto conflictos con uno mismo como con otra persona. Ojo, persona, no exclusivamente niños, hay que dar ejemplo.
  • Un estante con libros. En nuestro caso libros que les ayuden a gestionar las emociones que están viviendo, adaptados a su edad. Depende del niño pero LittlePadawan ya iba enterándose del argumento de estos con dos años y medio. En cualquier caso, los libros ayudan a los niños a concentrarse en otra cosa que no sea su frustración, salen de esa espiral de enfadado y la comunicación se hace posible.
    • Abecemociones
    • El Monstruo de Colores
    • Así es mi corazón
    • Tenemos guardados para futuras etapas El Inspector Drilo y el Emocionario, aún son muy complejos para ellos.

      Libros mesa de la paz montessori
      Libros sobre emociones
  • La botella de la calma. Un diy que hicimos entre todos. Se trata de una botella con purpurina que al agitarla brilla y se mueve rápida, como nuestro corazón cuando nos enfadamos, pero que poco a poco ralentiza su movimiento hasta que cae en calma.

    botella de la calma mesa de la paz montessori
    Botella de la calma
  • Un espejo de seguridad. Para identificar la emoción que estamos viviendo.

    espejo de seguridad mesa de la paz montessori
    Espejo de seguridad

Ojocuidao, eso de “mira que feo estás cuando te enfadas” está muy lejos del objetivo de la mesa. Quizás sea más constructivo “creo que estás enfadado porque tienes la frente arrugada y la boca apretada”

  • Un reloj de arena. Esto lo usamos muchísimo, también fuera de la mesa de la tranquilidad. Para empezar tiene un efecto relajante y casi hipnótico ver la arena caer. Además se puede utilizar para regular el turno de palabra, que a veces los adultos cuando nos enfadamos soltamos un speech infinito que no va a ningún lado.

    reloj de arena mesa de la paz montessori
    Reloj de arena
  • Antes teníamos un cuaderno y lápices para dibujar, pero comenzó a ser fuente de nuevos conflictos y los retiramos. Que está muy bien que se expresen, también artísticamente, pero de forma constructiva. Como no conseguimos reconducir la situación, retiramos temporalmente la fuente del problema.

    Pared pintada por niño
    Atentado artístico en la pared

 

¿Cómo funciona la mesa de la tranquilidad?

Cuando surge un conflicto (no sólo conflictos entre los niños), o ante una rabieta, se invita y acompaña al niño a la mesa, explicándole en todo momento lo que estamos haciendo. “Como estamos muy nerviosos nos vamos a ir a calmarnos a la mesa de la tranquilidad” Sin brusquedades, acompañando no castigando.

Si el conflicto es entre dos personas, ambas se sientan en la silla. Si es solo una persona la que se encuentra nerviosa o frustrada, ésta se sienta en la silla y se le pregunta si quiere que le acompañemos mientras se tranquiliza.

Se invita a los implicados a mirar la botella de la calma, el reloj de arena o a hojear un libro.

Una vez recobrado el espíritu zen de monje tibetano, comentamos la situación: qué ha ocurrido, por qué ha ocurrido y cómo debemos reaccionar la próxima vez. No esperéis que la próxima vez que se dé la misma situación actúen como un lord inglés a la hora del té, lo más probable es que haya de nuevo conflicto. Tiempo.

Concluimos reforzando el aspecto constructivo y positivo de la mesa de la tranquilidad: “Ahora que estamos alegres de nuevo, ¿quieres un abrazo?” “Has conseguido calmarte, ¿estás contento?”

 

¿Te animas a probar este recurso? A nosotros nos está salvando del ingreso en un psiquiátrico ;)

Mesa de la paz Montessori

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