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Tenemos cortinas!

Siete meses después de mudarnos tenemos cortinas.

No vivimos lejos de la civilización, es un piso de no mucha altura, y yo una madre lactante, lactante de dos, vamos, todo el día con el tetamen al aire. El barrio entero me ha debido ver desde la calle en estos meses 😳

Así que imagina la alegría que me suponen las cortinas.

Hemos tardado tanto por varios motivos:

  • El primero y principal es que tenemos más güevos que el caballo de Espartero, tendemos a la procrastinación infinita de la mayoría de las tareas que se salen de lo habitual.
  • El segundo motivo que nos empujaba a encontrar siempre cosas más urgentes que hacer, es que nuestro techo es de adamantium y taladrarlo es un suplicio. Eso, unido a la poca capacidad de maniobra que permite la moldura de escayola, hacía de esta tarea un verdadero c*ñazo.

Eso no quita que yo, con toda mi buena voluntad y mi ilusión, comprase cortinas para toda la casa una semana después de asentarnos. Y ahí llevaban siete meses. Como para ir a devolverlas si no quedan bien!

En fin. Armándonos de fuerza de voluntad, y de fuerza bruta para lograr atravesar el techo, cogimos el taladro y brrrrrr, un agujero, brrrrrr, otro agujero, brrrrrr, otro agujero, y así hasta nueve. Nueve agujeros en los que no cabe taco ni tornillo alguno de lo poco profundos que son. Como todo el mundo sabe, el mejor sitio para poner una viga de hierro es sobre las ventanas y a poca profundidad, es de primero de arquitectura.

No voy a omitir nuestra parte, que también, como al arquitecto de esta urbanización, nos falta un hervorcico. Después de nueve agujeros inútiles, nos dimos cuenta de que podíamos sostener las barras en la pared.

Y por fin, se obró el milagro! Barras colocadas!

Al día siguiente, aquí la menda a solas con los Padawans, se encaramó a colgar las cortinas. Me pudo la impaciencia, he de reconocerlo. El cuelgue fue patrocinado por Chiken Little, que me los dejó una horica en encefalograma plano y pude sacar el destornillador y la escalera sin temor a caídas o apuñalamientos.

En el dormitorio puse las cortinas más bonitas del mundo mundial. En un verde manzana súper alegre. De hilo. Una idea genial cuando tienes hijos pequeños.

Acabada la peli, los Padawans salen de su estado catatónico y se dan cuenta de las novedades. Son mis hijos, tenemos los mismos gustos: encantados con las cortinas de hilo.

Paco de Lucía y Tomatito en acción

“Zoy un guitadizta!” Guitarrista tu madre, niño!

Pero aún no os he confesado lo mejor del asunto: Eran tan bonitas que compré otras, en amarillo…. para el cuarto de juegos
:p

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